lunes, 2 de septiembre de 2013

Tomate frito casero / Homemade tomato sauce

Hola urraquit@s!!!

El otro día, mi primo por un lado y mi chico por otro, me trajeron muchos muchos tomates. Yo agradecidísima, ¿eh?, pero entre los dos me junté con una cantidad...de esas que no sabes donde guardar.

Además había muchos que estaban muy maduros, algo había que hacer... ¡Aquí no tiramos nada!

Así que decidí hacer salsa de tomate, pues en casa es algo que utilizamos mucho y qué mejor que tener unos botecitos guardados para parte del año.



Además, es una forma más cómoda de conservar el tomate porque ocupa menos y se puede hasta congelar en un "tupper" sin necesidad de estar esterilizando botes ni nada.

Y como todavía, en algunos sitios, estamos recogiendo tomates, me pareció una entrada muy útil y he decidido compartirla con vosotros.

Antes de empezar, sólo decir que esta es mi receta, cada uno tiene la suya. Normalmente añado los ingredientes un poco a ojo y voy probando la salsa, pero esta vez he pesado y tomado nota para poder compartirlo con vosotros.

Mi consejo es que probéis mientras la hacéis porque a lo mejor los tomates son otra variedad más ácida o más dulce, o vuestros gustos son diferentes.


Vamos al lío:




PREPARACIÓN:

Lo primero que vamos a hacer es preparar los botes en los que luego vamos a envasar el tomate.





Deben ser de cristal, con la tapa de lata o de estos en los que la tapa lleva una goma que hace vacío.




Los vamos a lavar bien y ponerlos a hervir en una olla llena de agua durante unos 20 minutos.




Después los dejamos secar y enfriar a temperatura ambiente y ya están listos.










Bueno, los tomates que elegí eran los más maduros y se pelaban solos.




Si vuestro caso no es el mismo, lo que tenéis que hacer es escaldarlos. Les hacéis una cruz con un cuchillo en el culo y los metéis unos minutos en agua hirviendo. Luego los sacáis, dejáis enfriar un poco y se pelarán fácilmente.



También, si están poco maduros, es conveniente que los cozáis un poco para poder triturarlos mejor.








Los escurrimos bien, muy bien, con la ayuda de un escurridor. Si es necesario, meter las manos para sacar bien el caldo.









Cuanto más escurrido quede, menos tiempo habrá que tenerlo en el fuego después porque menos agua habrá que eliminar.




Ese jugo no lo vamos a tirar, lo podemos utilizar para hacer alguna sopa o menestra...Se puede guardar en el congelador.


Vertemos nuestros tomates en un bol y los trituramos con la batidora.









Mientras, hemos puesto en una sartén con un poco de aceite, la cebolla y el ajo, a fuego medio hasta que estén bién doraditos (sin quemarlos).






Los trituramos también con la batidora y se añaden al tomate.













Ahora, en una sartén o una olla en la que nos quepa todo, vertemos la mezcla y le añadimos el aceite.



Lo vamos a tener a fuego fuerte durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando.



Cuando transcurra este tiempo, añadimos la sal y el azúcar.



Lo que hago yo es pararlo aquí, y pasarlo por un pasapuré para quitarle las pepitas y los grumitos. Éste es un trabajo laborioso, así que, si no os importan los grumitos o preferís una textura más de tomate casero, no os recomiendo que la hagáis.

Pero como en casa nos gusta que el tomate frito tenga la textura del comprado, yo siempre lo hago.



Intentad pasar todo el tomate, aunque es difícil. Lo que me queda a mí en el pasapuré es una pasta de pulpa de tomate muy muy espesa. Yo lo pongo en un cuenco, le añado un poco de aceite de oliva y lo guardo en la nevera. Si lo untáis en una tostada está delicioso, hacedme caso, es como una mermelada de tomate.



La salsa hay que volverla a echar a la olla y ponerla a fuego fuerte para que termine de perder el agua.


Ya sabéis, probad antes de echar todo el azúcar o la sal para saber si está a vuestro gusto.



Cuando tengamos la textura deseada, retiramos del fuego.




Ahora podemos hacer varias cosas:

  1. Llenar los botes, cerrarlos bien y ponerlos a hervir otros 20 minutos en una olla. Como se hacía antiguamente.
  2. Llenar los botes antes de que enfríe el tomate, cerrarlos bien y ponerlos tumbados a enfriar lentamente tapados con un trapo. De esta forma se hace el vacío también muy bien. A mi me lo recomendaron hace poco y funciona.
  3. Echar el tomate frito, una vez frío, en un tupper y meterlo en el congelador. No le pasa absolutamente nada, no pierde propiedades si después se descongela bien.




Yo he optado por las dos últimas.





Truquito: echad un chorreón de aceite de oliva al bote de tomate una vez lleno, esto ayudará a que se conserve durante más tiempo una vez abierto.


Os recomiendo hacer esto en botes pequeños o en cantidades pequeñas porque una vez abierto el bote, corre riesgo de estropearse en unos pocos días. Y lo mismo si se descongela.


¡Ya lo tenemos listo!




Podemos hacer lo mismo con el pisto o con los tomates crudos enteros.

Espero que lo probéis y me contéis, ¡aún estáis a tiempo!

Y creedme, no hay nada mejor que el tomate frito casero, y poder hacerlo a nuestro gusto.


Un beso,


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