miércoles, 29 de mayo de 2013

Quesada pasiega con chocolate fondant

Hoy.... COCINAMOS! ;)

Ya tocaba, que tengo esta sección un poco abandonada y lo cierto es que tengo varias recetas para subir.

Esta especie de tarta de queso la llevo haciendo desde hace muchos años pero la última vez se me ocurrió ponerle chocolate y fue todo un éxito.

¿Que no os gusta mucho el queso? No os preocupéis, casi no sabe, lo que hace el queso es darle una textura suave a la masa.

Eso sí, esta tarta es para hacerla como mínimo la noche de antes.



Empezamoss!!!



INGREDIENTES (para 8-10 personas):

Para la tarta:

  • 100 g de mantequilla.
  • 16 galletas "Digestive". Podéis hacerla con las galletas "María" de toda la vida pero se queda mejor con éstas.
  • 500 g de queso fresco (o queso de Burgos) pero ¡cuidado! que sea sin sal.
  • 3 huevos.
  • 3 cdas de harina no muy cargadas.
  • 250 g leche condensada.

Para la cobertura:
  • 200 ml nata.
  • 50-70 gr de mantequilla (esto no hace falta que sea exacto por que es para que luego quede brillante)
  • Chocolate negro (yo lo utilicé de un 52% de cacao pero va en gustos)
  •  Opcional, para decorar: una tableta de chocolate blanco, crocanti o lo que se os ocurra.


PREPARACIÓN:

Lo primero que tenemos que tener a mano es un molde para tartas, de estos que luego se desmontan o si lo preferís de silicona (si no tenéis, os recomiendo que compréis uno en cualquier bazar) y lo untamos bien con mantequilla.

Mi molde, para que os hagáis una idea es de 23 cm de diámetro, si el vuestro es más pequeño ¡no pasa nada!, la tarta os quedará un poquito más alta y tardará algo más en hacerse; y al revés si es más grande.







Ahora cogemos las galletas, las partimos en trozos y las metemos en una bolsa de plástico (limpia, a poder ser). Protegemos la bolsa con un trapo de cocina y con un rodillo o una botella de cristal las machacamos poco a poco (sin romper la encimera, jeje). No hace falta que se queden muy muy molidas.


Si tuvierais una picadora sería más sencillo.

Derretimos la mantequilla en el microondas durante 1 minuto a media potencia (hasta que se quede líquida) y se la añadimos a las galletas.



Truquito: si os quedáis cortos de mantequilla, podéis añadir un chorrito de leche, os quedará perfecta.







Llega la parte divertida: la mezclamos con las manos hasta formar una pasta (primero empezad con una cuchara, para que no os queméis, más que nada).

Cuando la tengamos, la repartimos por la base del molde aplanándola bien. Reservamos y precalentamos el horno a 180º C.







Truquito: Como a partir de este paso ya tendríais que tener el horno en marcha precalentándose, meted durante unos 5-6 minutos el molde con la base de galletas para que se quede un poquito crujiente.



En un bol echamos el queso y los tres huevos y lo vamos mezclando. Después añadimos la harina y por último la leche condensada. 














Para que no queden grumos os recomiendo que uséis una batidora.





Cuando esté todo ligado lo echamos sobre la base de galleta utilizando una cuchara sobre la que verter la mezcla para que no hagáis un agujero en la base.
















Lo metemos en horno a 180º C durante unos 40 minutos, a media altura y calentando arriba y abajo. Como esto es variable, sabremos si está hecho si al pinchar la tarta el cuchillo sale limpio.

Es muy importante no abrir el horno hasta que falten sólo unos pocos minutos, si no la tarta se bajará del centro.



Truquito: Esto vale para cualquier bizcocho. Si se empieza a dorar mucho la parte de arriba y la tarta no está hecha, ponedle un trozo de papel aluminio (albal) tapando toda la parte de arriba de la tarta y seguid igual. Esto evitará que no se siga tostando de arriba. 






Cuando esté, dejadla enfriar dentro del horno con la puerta abierta para que no se nos baje.


¡Y ya está! Si no os apetece chocolate, la receta que yo hacía antes era así, bien doradito por arriba y decorado con azúcar glass.





Para hacer la cobertura hay que poner en un cazo la nata al fuego. Cuando empiece a hervir la retiramos y acto seguido añadimos, sin dejar de remover, la mantequilla y el chocolate que se van a deshacer con el calor existente. Con esto nos aseguramos de que el chocolate no se va a quemar.







Removemos bien hasta que esté todo deshecho y vamos a ver como, a medida que se va enfriando, va a ir espesando. Cuando tenga una textura cremosa la echamos sobre la tarta (con ayuda de otra cuchara como antes).





¡Ahora toca decorar!

Para ello, podéis rayar chocolate blanco con ayuda de un cuchillo (que no sea de sierra) de forma que nos queden virutas de chocolate como aparece en la imagen.

Yo esta vez la adorné con crocanti por el borde.
















Ya sólo queda dejar enfriar y desmoldar.
*Consejo: no metáis la tarta en la nevera hasta que no esté totalmente frío el chocolate, para que no pierda el brillo*



Está deliciosa, y acertaréis seguro con todo el mundo.




Espero que la probéis en casa y me contéis si os ha gustado.

¡Hasta la próxima!


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